El palazo de la vida

Mis sospechas no fueron equivocas, la vida me paso por encima una vez mas. Estoy feliz por un lado y completamente devastada por el otro. "¿Donde voy a encontrar mi lugar?", repito en mi cabeza una y otra vez. Nada me sale naturalmente, todo se trata de un esfuerzo que me es tanto que se transforma en ajeno e inalcanzable. Probé diversas actividades, me vestí de mil maneras diferentes, me junte con todo tipo de personas, y escuche todos los géneros musicales: nada pareciera quedarme bien. No se si es culpa de la *multifrenia*, o si hay alguna razón por este desierto que siento en mi alma. Miro la gente al alrededor: estan en su lugar y saben que hacer con eso. Yo siempre busco personalidades diferentes, nunca me encontré. Estoy perdida entre miles de opciones que no me pertenecen. La vida es demasiado difícil para gente como yo: una farsa día tras día.
Ya no se si me esfuerzo por agradar a los demás o por agradarme a mi misma. Cuando las personas me alaban me sonrojo rápidamente y pienso : ¿donde esta eso que ven en mi? ¿sera de verdad o es parte de mi actuación?. Pero, de alguna u otra forma, tengo amigos, poco, pero tengo... y gente que a la distancia me brinda su afecto. Tengo mi pareja que me cuida, que me ama y me elije día a día como su compañera. Entonces, ¿qué es lo que anda mal?. Y si, es la segunda opción, corro detrás de un objetivo inalcanzable y estúpido: agradarme a mi misma. Me cambio de peinados y de atuendos pero nunca me apruebo. Entre a la carrera de psicología pero me siento ajena, una vez más me descalifique a mi misma.
¿Donde estará ese rincón donde exista naturalmente, donde haya algo, aunque sea mínimo, que pueda hacer bien y armónicamente? En el único lugar donde me encuentro es en mis pensamientos, pero eso no es valido, nada es solido en ellos. Y además corro peligro: sentirme bien solo entre mi pensar hace que me niega a introducir conceptos nuevos que puedan poner en peligro mi único confort. Una idiota, terrible. Solo estoy corriendo detrás de mi y a la vez derrotandome.
Realmente, hubo una parte de mi que creyó que llegar hasta acá me iba a hacer sentir bien, que iba a estar por fin "en el lugar correcto", y que nada más me volvería a desacomodar mi autoestima. No fue así. La facultad me demostró una vez mas que estoy jugando con las cartas equivocadas y que el mundo es demasiado bello en comparación conmigo. Las personas se esfuerzan con valor y logran sus objetivos. Dibujan o cantan perfectamente sin ningún problema. Viven, simplemente viven, con su mundo propio y su personalidad propia, con sus cosas buenas (¡tan buenas!) y sus cosas malas. Y acá estoy, una persona que ni siquiera es dual, sino un embrollo de dudas y preguntas que se enriendan entre sí sin ser nunca respuestas. Me veo por los ojos de los demás. No me siento gorda porque camino por la calle imaginándome que soy una top model. Jajaja, que infantil. Nunca se fue de mi esa parte que juega a ser como los demás. Pero no es que no se fue, sino que: jugar a ser como los demás me constituye. Soy como Ditto (un pokemon que se puede transformar en cualquier otro, pero cuando no esta transformado, es una ameba sin forma).
Y los días siguen, ya no tengo edad para formar "mi personalidad". Nunca llegué a hacer nada bien. Nunca llegue a hacer nada bien. Esa frase me envuelve en mil vueltas. ¿Se puede escapar del fracaso sin que sea gracias a un logro? ¿Puedo dejar a esa mediocridad a la que le prohibí el paso sin darme cuenta que ya estaba dentro de mi? Ya no puedo llenarme la boca de palabras sabias, ya no quiero darme de escritura, o de dibujante, o de futura profesional de la salud. Todo me queda grande, soy demasiado novata para la vida aún.

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