El día que te ame por primera vez

Y a veces nos peleamos porque no te entiendo o tu no me entiendes, entonces las voces se elevan  y los chistes de mal gusto proliferan. Pero luego nada de eso importa y me invitas a tu lado de la cama para abrazarme y besarme con tanta dulzura e intensidad que aunque seas pequeño en ese momento te siento gigante y me pierdo en tus caricias, en tu aroma, en tu calor.  Me pierdo y me encuentro, todo al mismo tiempo. Y levantó la vista y me estas mirando y ahora si sostengo la mirada porque no le temo a lo que siento (aunque no voy a mentirle aún temo que no sea lo mismo). Y aprendo a afirmarme en estos días que transcurren donde te conozco y te voy queriendo. Y pienso en mil cosas malas porque no entiendo y después veo que aunque piense y piense la realidad es esta: estoy a tu lado y reímos y peleamos y dormimos y almorzamos a las 6 de la tarde y cenamos a las 4 de la mañana porque somos libres y nadie nos ata ni nos corre con el reloj, y nos hacemos cosquillas mientras vemos el atardecer en la terraza y te enojas pero yo insisto porque ya no tengo miedo de hacer chistes, de jugar contigo, porque así soy y ahora puedo ser contigo y en eso es que te quiero, porque recibís y respondes, y me quieres y de repente todo fluye en confianza y sólo se que quiero estar con vos en esta efímera eternidad de nuestro presente

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