Descubriendo nuevas verdades

Me resguarde en supuestos basados en las pocas evidencias que recolecte en mis años vividos. Creí en hombres, o mejor dicho, espere de ellos una  satisfacción no garantizada. Y así lo fue. Creí en tantas personas, amistades, familiares, parejas. Creí para bien y para mal. Tape mis ojos  y mis lagrimas se acumularon dentro. Explote tantas veces. Y esparcida en el espacio me volví a unificar y a trepar alto.
Nada es lo que parece. La vida es incierta por todos los puntos en que la veas. Lo que queda es la seguridad de querer un cierto destino. Un destino que valla mas allá de cosas materiales o una buena posición socioeconómica. Un destino que se trate de ser feliz, cual sea la forma.  Tal vez deberíamos entregarnos a todo lo que suceda sin tironear en el camino. Nunca se sabe que puede hacernos feliz. El futuro esta lejos y nunca llega como lo pediste. Y eso no es malo, eso no es un error. Las cosas irán sucediendo como sucedan y la felicidad se puede encontrar en cualquier circunstancia, ya que, como siempre digo, la felicidad es una actitud.
Creer es inevitable. Yo creo en mi pareja, en nuestra coordinación, cooperacion y compromiso. Creo en la certeza de mi alma en querer estar  a su lado por mucho tiempo. Veo nuestro futuro y no solo me encanta sino que me parece altamente posible. Ahí es cuando corro el riesgo. Es posible, pero no asegurado. Es un deseo, pero no un plan. Tarde o temprano terminare a millas de distancia de su corazón y el del mio. Las separaciones son terribles. Y aunque se que algún día eso sucederá, no puedo evitar entregarme a la certeza de que vamos a formar un proyecto de vida en común. Su compañía me lleva por un camino que siempre busque. Y él no se pierde, ni me guía. Es la improvisación que nos habilita nuestro amor en común. Es la convicción la que nos brinda seguridad y permanencia, aun en las peores circunstancias. Porque el amor muere cuando el andamiaje que lo sostiene se cae o se deja estar. No se trata de luchar desesperadamente, pero si de alimentar de buena manera el cariño. Las probabilidades no existen, solo el deseo. No hay estadísticas ni exámenes que nos certifiquen nuestra continuidad. Pero el compromiso a crecer y mejorarnos sera mas que suficiente para que sigamos caminando juntos. Mientras queramos lo mismo, mientras seamos capaces de brindarnos la realidad que nos contenta, no miraremos mas allá de nuestras narices y nos quedaremos juntos. A su lado yo veo el futuro que siempre quise, pero si algún día el se aleja, encontré otro futuro, tal vez parecido con otra persona, tal vez diferente pero nunca incierto, nunca erróneo.

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