A lo marianesca


No controlo mis emociones,
creo que de hecho, ellas me controlan a mi.
Soy ciega a mis tentaciones,
por miedo, tal vez, a tener un desliz.
Nunca se muy bien que decir,
del temor de ser juzgada se trata mi vivir.

Por mucho tiempo nunca supe de que era capaz,
me guardaba en un cuadrado del que no queria escapar.
De a poco salgo de esa estructura
y conozco mi verdadera desenvoltura.

Nunca me anime a creer en mi,
de hecho si a veces me pasa,
me tapo los oídos para no oír.

En mi interior hay dos equipos:
el que cree en si mismo y es cada vez mejor,
y el que cree que creer en si mismo es un error.

Me tapo la boca para no hablar,
porque si empiezo maravillas de mi voy a nombrar.
¡Que tonta!
Una vez mas me siento culpable por gustarme.

Resulta que mas de una vez me sucedio
de verme al espejo y saber quien soy.
Y una vez mas, me enojo conmigo misma
por descubrir mi carisma.

Mejor es vivir hundida en la mierda
y que la gente te controle cuando quiera.
Muchas veces quisiera ser una marioneta,
(o mi peor deseo: autista y quieta).

Me da terror enfrentarme a los demás,
aunque mi carácter termina siendo mas fuerte
que cualquier miedo que me penetre.

Después arrepentida, me largo a llorar.
Y al secar mis lagrimas,
¡de nuevo vuelvo a confiar!

Nunca me creí capaz,
de elegir,
de saber,
de actuar,
de vivir.
¡Ingenua!, siempre fui capaz,
pero por alguna razón nunca me quise escuchar.

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