mIs viajes en colectivo (alerta: esta poesía tiene altas probabilidades de ser una cagada)


Cuando en el bondi viajo sentada
me siento princesa entre tanta gente parada.
Todos deben pensar una y otra vez
las razones por las cuales deben merecer
que un asiento le den.
Todos estan agotados y amargados,
tratando de amarrase a los caños.
Nada esta bien.
Ese paisaje te lo muestra detalladamente.
Yo no estoy bien, luego pienso.
Todavia no soy parte de ese sudor laboral,
de esas caras largas de tanto trabajar.
¿Cuanto más voy a escapar
de las ataduras de la sociedad?
Me siento una princesa, reitero,
sentada y sin una gota de sudor en mi cara.
Todos me deben odiar:
tenes que formar parte de esta realidad.

El bondi es un lugar recurrente
en la vida de la gente.
Allí se forman tantas historias
de solo miradas que se cruzan
y que nunca mas se vuelven a ver.
Peleas interminables
entre las mujeres grandes
con sus anteojos de sol
que te exigen a gritos:
respetame por ser mayor.
Los jovenes quedamos aplastados
entre respetar y ser respetados.
Con los blackberry en mano
se sumergen en la realidad
mas extraña de estos años.
Yo sentada viajo mirando
todo lo que hace el mundo que me esta rodeando.
Y ellos solo se limitan a
seguir chateando.
Algunos aseguran que el dia
que tenga whastapp en mi celular
voy a terminar igual:
solo hablando con el teclado,
obviando la realidad que tengo al lado.
Pero, pienso: aun con whatsapp
no tengo con quien tanto hablar.
¿El chat me seria mas irrestibile
que mi deseo de divagar mirando
la ventana?
A mi me gusta musica japonesa escuchar
e imaginarme como seria la historia
que algun dia voy a crear.
Generalmente son los openings que trato de armar,
y asi el tiempo se me pasa en un pestañar,
ni bien me doy cuenta ya casi me estoy por bajar.

Que bien que la paso viajando en bondi,
mas aun cuando estan las ventanas abiertas
porque cerradas me desespera.
Me molesta que la gente no las abra,
¿no se dan cuenta que el aire se acaba?
Somos tantos y la mayoria cansados,
no viene nada mal que una brisa
nos limpie el alma por un rato.

¡Me encanta el viento que choca con mi cara!
Aunque despues mi pelo es una rasta.
Si un dia vez una chica
que saca la cabeza por la ventanilla
estate seguro que soy yo,
si, a veces parezco un perro! 

Siempre intento de ser amable con el chofer al entrar,
de pedirle con cortesia el boleto que me va a cobrar.
Pero no puedo ni mirarlo a la cara,
¡me da tanto miedo que con su mirada se aproveche!
Los acosos diarios me han mal acostumbrado
y pocas veces a un hombre puedo tratar con agrado.
Siempre los miro como desprecio como si todos fueses malvados.

No importa,
viajar es algo que me encanta,
y me divierte mucho tratar de conocer
a las personas con tan solo mirarlas.
¿qué historia habra detras de esa cara amargada?.

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